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Mostrando entradas de enero, 2011

Piano al mar...

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A veces, pocas, o muchas menos de las que quisiéramos o necesitáramos, ocurren ciertas cosas que es preferible dejar como un misterio, pues su explicación, generalmente banal, implica una pérdida. Que belleza hay en un encuentro fortuito, cuando de pronto, caminando por la calle te encuentras frente a frente con una mujer hermosa y por un segundo tu mirada y la de ella se cruzan, luego volteas y la ves alejarse sin mirar atrás, y piensas que si volteara en este momento encontraría que tu mirada va tras ella perdiéndose en la belleza de su cuerpo que el cruce de miradas hizo aún más bello. No es así, la mirada solo duró ese instante y alegró tu día. Pocos encuentros tan venturosos como el de la bella durmiente del avión, que relata, con su prosa magnífica, García Márquez. Quizá esa mujer tenía una voz horrible o era una pendeja consumada; para qué saberlo, basta con el encuentro, con dormitar a su lado para que por algunos días la vida adquiera un sentido de milagro. Serrat habla, o mejo…