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martes, 20 de septiembre de 2016

Los iguales y los diferentes

 Los iguales y los diferentes





 A raíz de las recientes propuestas del ejecutivo respecto del derecho al matrimonio igualitario se han levantado grandes protestas de grupos cercanos a las iglesias católicas y evangélicas que consideran de algún modo vulnerado sus derechos y en función de esto argumentan que tal derecho (al matrimonio) solo debe aplicar para parejas heterosexuales (hombre-mujer) en función de lo que llaman “la familia natural.

Podría argumentar que no existe algo así como la “familia natural” puesto que la familia es una institución social, y en la naturaleza, los animales se organizan en función de manadas, cardúmenes, bandadas o distintas formas grupales en las cuales el comportamiento sexual adopta múltiples formas, muchas de las cuales implican distintas y múltiples parejas de uno y u otro sexo.

Las familias humanas adquieren también formas culturales diversas que ha testimoniado la antropología y la historia como el matrimonio sagrado entre hermano y hermana en los faraones egipcios o los incas; o la familia punalúa donde un grupo de hombres toma por esposas aun grupo de mujeres y los hijos procreados –sí, todos contra todos- consideran padre y madre a cualquiera de estos hombres y mujeres.

La Biblia tan citada por estos grupos, tampoco olvida mencionar múltiples formas de uniones, como un hombre con muchas mujeres (poliandria) en los casos de los reyes David y Salomón; homosexualidad varonil en el mismo David; el levirato donde el cuñado sucede como esposo de la viuda al hermano muerto; por no mencionar la unión entre hijas y padre para preservar la descendencia de este último (las hijas de Lot que tienen sexo con su padre luego de emborracharlo).  Huelga decir pues que “familia natural” es algo que solo existe en las fantasías moralistas de sus propagadores.

Uno de los principios fundantes de las sociedades occidentales modernas es el que refiere a la igualdad entre los seres humanos. Nacida de la ilustración y en contra de la aristocracia que señalaba como punto fundamental una inherente desigualdad humana (aristócratas por derecho divino en oposición a plebeyos), el principio de la igualdad fundada en la razón hace universal la condición humana por encima de cualquier diferencia (sexo, raza, color ideología, religión, etc.)  Cierto es que esta igualdad está todavía (200 años después) en proceso de construcción y aún persisten en la práctica diferencias terribles, pero como principio a muchos occidentales en general nos parecen incuestionables, pese a la existencia aún de la discriminación sexual, étnica, religiosa, ideológica o económica.

No ocurre lo mismo en otras sociedades como el mundo islámico o pueblos indígenas donde el principio que rige es el de una esencial diferencia, por ejemplo entre hombres y mujeres que son considerados en teoría y de facto, como individuos esencialmente distintos y por tantos avocados a funciones sociales diametralmente diferentes. En México no son raros los casos de comunidades indígenas que expulsan a quienes no comparten su religión o afiliación política o el caso de muchas mujeres que aun siendo electas políticamente a cargos de elección popular han sido defenestradas de sus cargos por las comunidades mismas o partes de ellas.
Si siguiera en esta elaboración podría seguir señalando ad infinitum multitud de  ejemplos pero no es la intención de este texto.

John Stuart Mill en su clásico trabajo sobre la libertad describe la sociedad de su tiempo (primera mitad del siglo XIX) como una sociedad en la que paulatinamente el concepto de igualdad de los ciudadanos se irá imponiendo para incluir en tal, cada vez más, a mayor cantidad de personas, mujeres, negros, etc. Y en donde la gran  dificultad consistirá en el problema de definir las libertades del individuo contra las coerciones del estado moderno, de ahí derivará su principio de la autonomía. “La única limitación que el estado puede poner a la libertad del individuo consiste en evitar que cause daño a otros”.

A partir de aquí queda evidente lo absurdo de estas marchas “por la familia” pues lo que están pidiendo no es un derecho (que se les conceda algo) sino que se les quite un derecho a otros (que no se permita casarse ante la ley) NO ante la religión- a quienes quieran hacerlo independientemente de su sexo.

Por supuesto que las religiones tienen el derecho a considerar matrimonio lo que ellas quieran y quienes les hagan caso también están en todo su derecho; pero el matrimonio igualitario no es un acto religioso sino un acto civil y por ende laico. Nadie obligará a monseñor Norberto a casar a una pareja de hombres.

Diego Fernández de Cevallos, conocido político mexicano conservador, comentó hace unos días en el noticiero de Carlos Puig en grupo Milenio que se oponía al matrimonio entre personas del mismo sexo pues consideraba que a quienes se definían como diferentes se les debía preservar en esa diferencia a partir de la cual se definían. Hoy 19 de septiembre desarrolla esta argumentación en un texto publicado en el periódico Milenio con el título de “matrimonio igualitario” todo entre comillas.

En este texto señala algunas cosas como que el conflicto se da entre elementos como la no discriminación y lo que llama “valores tradicionales” que para él son evidentemente los valores del catolicismo, etc. Luego argumenta que “estudios revelan que la mayor parte de los mexicanos nos oponemos a que se llame MATRMONIO a la unión entre parejas homosexuales” y también a la adopción de niños por parte de tales parejas. Obviamente jamás indica ninguna fuente de tales supuestos estudios. Pero el argumento carece de peso, pues históricamente hemos visto oposiciones de grupos conservadores (por eso se llaman conservadores) a los derechos de otros, por ejemplo a la no discriminación racial, a los derechos de las mujeres, en contra de la educación sexual, de la libertad religiosa, etc. Al parecer el jefe Diego se suma a estos grupos.

Líneas después, luego de un llamado al diálogo –siempre respetuoso eso sí- arguye. “Que nadie niegue derechos, que nadie destruya instituciones”. Oposición falsa por dicotómica pues supone que aceptar derechos promueve destruir instituciones. El matrimonio igualitario no se opone en modo alguno al matrimonio hombre-mujer, sino que busca extender sus beneficios legales (herencia, seguridad social, adopción a personas del mismo sexo). La dicotomía propuesta por el jefe Diego solo existe en su imaginación o en su mala voluntad, ya que en modo alguno señala –tonto no es- el porqué de tal oposición, eje de su argumento.

Luego de señalar que la Suprema corte no legisla sino que interpreta, y que en su interpretación puede ser falible, cosa con la que coincidimos, no señala el porqué de esta aclaración pues queda implícito. Para el jefe Diego, la corte se equivocó –fue falible- al interpretar de esta manera el derecho al matrimonio igualitario. Es decir, al poner por encima los Derechos Humanos ante que las tradiciones que él y otros defienden.

Concluye con un párrafo asombroso en sus contradicciones y absurdos donde señala. “La lucha contra la discriminación debe ganarse. La que busque destruir el concepto cultural y tradicional del matrimonio debe perderse” Queda claro que para él antes que los derechos están las tradiciones; como antes fueron tradicionales la segregación racial, la intolerancia religiosa y la discriminación. Pero se opone a la discriminación. Supongo que para él no hay un absurdo aquí pues la discriminación solo debe combatirse en la teoría y nunca en el mundo real de la praxis.

Culmina su galimatías diciendo “Si ambos nos asumimos diferentes que la ley nos reconozca diferentes pero con igualdad de derechos” La ley no actúa en función de personas específicas (ese es un privilegio) sino en función de principios generales. Los derechos humanos son principios generales de la igualdad entre las personas independientemente de su sexo, raza, religión, ideología, etc. Mismos a quienes el jefe Diego quiere tratar como diferentes… Si seguimos este principio, pronto habrá leyes que explícitamente separen a partir de estas diferencias. Se vivió en algunos países y se llamó Apartheid.

Por lo visto, para el jefe Diego todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros como diría el clásico.








Trump y la razón ilustrada.

 

Pienso y sostengo que Trump no es un personaje al que se deba despreciar o tachar de estúpido. No lo es. Por el contrario, su discurso sigue toda la lógica de la propaganda goebeliana. Una mentira repetida mil veces se vuelve verdad; crear un enemigo único; vulgarización de la propaganda, dirigiéndola al menos inteligente, a mayor masa menos nivel; limitar la propaganda a un número reducido de ideas y repetirlas machaconamente; apelar a un sustrato preexistente (el racismo estadounidense), etc. Todos estos y otros elementos de la teoría de la propaganda están siempre presentes en el discurso de Trump.

Oigo y leo muchos analistas que argumentan que la “estupidez y desatinos” del candidato lo van a llevar al fracaso. Se equivocan, lo cual no quiere decir que yo crea que Trump ganará las elecciones de noviembre.

¿Por qué se equivocan? Porque todos estos análisis (o la mayoría de ellos) parte de un supuesto racional. Hay una élite intelectual que piensa que nadie puede –seriamente- creerse los argumentos de Trump porque son altamente irracionales. Lo son, por supuesto; pero los analistas no comprenden que en esa irracionalidad está su fuerza. Podría decir que contra Trump se esgrime un prejuicio ilustrado kantiano; este prejuicio consiste en suponer que los seres humanos actuamos y elegimos racionalmente, que si logramos ver de modo adecuado las condiciones reales y objetivas del mundo, y usar la razón como herramienta, tomaremos decisiones correctas. Es la ilusión de la razón como ama y soberana del mundo que buscaba Kant en la Fundamentación de la Metafísica de las costumbres o en textos como La paz Perpetua.

Trump no busca crear argumentos racionales, esos no le interesan en lo más mínimo. Lo que busca es mover esos elementos irracionales que laten en todos nosotros; el recurso a la pasión, a la víscera, al miedo cerval. Trump se presenta ante el público como un ungido que tiene la verdad; eso que Freud describiera tan bien en Psicología de las Masas y Análisis del Yo. Se presenta como un ideal del yo al que todos aspiran, rico, prepotente, mamón y despectivo del débil, casado con una mujer muy guapa, lo que los americanos llaman “trophy wife”.

En razón de la inexplicable invitación del gobierno de México a Trump, se puede observar claramente este prejuicio racional que he mencionado. La mayoría de los analistas planteaban como única opción “lógica” que Trump viniera a pedir disculpas y moderara su discurso con la finalidad de atraer hacia sí los votos latinos que le son mayoritariamente adversos o aquellos indecisos No cabía otra posibilidad.

El mismo presidente sigue convencido –contra toda evidencia- de que eso se logró, que de alguna manera hubo una moderación del discurso. Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario. Trump no vino a moderarse, mucho menos a retractarse, sino a polarizar aún más su discurso. Peña Nieto se prestó a la escenificación de un “performance” en el cual el ario le viene a decir en su cara al mestizo lo que va a hacer y cómo lo va a hacer “van a pagar por el muro, aunque no quieran”.

¿Qué busca con esto Trump? No lo que parece racional, un acercamiento a aquellos que ha atacado; si no exacerbar ese ataque y colocarlo en un escenario heroico. “Soy tan capaz que fui a decirle en su cara a ese presidente bananero lo que voy a hacer y lo haré”. El discurso busca despertar lo más cerril del electorado americano, jalar hacia la derecha y a este nacionalismo ramplón a los votantes indecisos.

Recientes encuestas le dan a Trump una ventaja, mínima pero ventaja al fin, en el voto directo. Sabemos que este voto no es tan importante en los Estados Unidos pues el voto no es directo sino indirecto. Quienes deciden las elecciones son los votantes de un colegio electoral, en ese contexto Hillary Clinton lleva una ventaja casi del doble de los votos de Trump, así que no habría que preocuparse.

La historia reciente nos ha enseñado claramente que los proyectos políticos más disparatados e irracionales pueden llegar al poder y además de ello democráticamente, dadas ciertas condiciones políticas y sociales; incluso en sociedades y culturas que consideramos altamente eficientes, democráticas, cultivadas, ilustradas  y racionales.

El prejuicio ilustrado piensa que la razón acabará imponiéndose y puede que así sea; dudo que efectivamente Trump gane las elecciones -al menos estas de 2016- pero el huevo de la serpiente se está incubando.

El autor es psicoanalista, Licenciado en Psicología y Maestro en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó una Maestría en Teoría Psicoanalítica en el Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos. Fue profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Iberoamericana, es profesor de la Licenciatura en Psicología de la Universidad de Londres y profesor de la Maestría en Psicoanálisis de Dimensión psicoanalítica. A.C. Autor de diversos libros y textos sobre psicoanálisis y filosofía.





lunes, 2 de mayo de 2016

Seminario: Los Cuatro Discursos




Si el inconsciente está estructurado como un lenguaje, es imposible sin el Otro. Ese otrod el lenguaje desde donde todo sujeto se posiciona en el mundo. Como lazo, como vínculo del sujeto con el mundo esta posición en el discurso y desde el discurso sustenta toda posibilidad subjetiva.
Al teorizar los cuatro discursos, de la Histérica, del Amo, De la Universidad, y del Analista, Lacan muestra las formas necesarias de ese vínculo con el otro. Qué espera el sujeto que se dirige a otro, en las terapias, el saber y finalmente el psicoanálisis. Pide a un amo que le dé un saber, quiere ser oído, escuchado, comprendido, que se le dé una respuesta.
En este sentido el discurso del analista implica una posición eminentemente ética al no asumir ese lugar del saber y por eso el analista es necesariamente un lugar antes que una persona.

Temario:
a)          La función de lenguaje y del discurso en la obra de lacan
b)         La dimensión imaginaria del otro
c)          Los cuatro discursos
a.       El discurso de la Histérica
b.      El discurso del Amo
c.       El discurso de la Universidad
d.      El discurso del Analista
d)         El discurso del analista como posición en la transferencia
e)         Uno más. El Discurso capitalista

Imparte:
Héctor Escobar S. Psicoanalista. Lic. en psicología por la UNAM; estudió la maestría en Teoría Psicoanalítica por el CIEP  (Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos); maestro en Filosofía por la UNAM y candidato a doctor en Filosofía por la misma UNAM. Ha sido profesor del departamento de filosofía de la Universidad Iberoamericana, de la licenciatura en psicología de la Universidad de Londres, de la maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia del Colegio de Saberes. Actualmente, miembro de Grupo Metonimia y maestro de la Maestría en Psicoanálisis y de la Especialidad en Psicoanálisis de Dimensión Psicoanalítica A.C. en donde además ha impartido numerosos diplomados sobre la obra de Freud y Lacan, es además profesor del doctorado en Psicoanálisis del Centro Universitario Emmanuel Kant. Autor del libro Sujeto y Psicoanálisis, Hacia una arqueología de los discursos psicológicos; coautor de Límites de la Subjetividad y de Schreber: los archivos de la locura; así como de numerosos artículos y conferencias sobre psicoanálisis y filosofía.

Dirigido a:
Interesados en la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, y áreas afines en el campo de las ciencias humanas. Por razones de espacio el cupo está limitado a 12 personas.

Duración:
Se impartirán un total de 6 sesiones los días sábados de 4.30 a 6.30 pm. Del  4 de junio al 9 de julio de 2016


Costos:
a) Un solo pago de 1000 al inicio del curso
b) Dos pagos de 600 pesos uno al inicio del seminario y otro a fines de junio de 2016
Deposito en la Cuenta 1127291515 De Bancomer BBVA a nombre de Héctor Escobar Sotomayor (CLABE 012180011272915150)

Informes:
h.escobar.64@hotmail.com
Teléfono. 0445528553569

Bibliografía:
La bibliografía se proporciona en formato electrónico:
Freud, S. El malestar en la cultura, en Obras completas Vol. XXI.  Amorrortu, Argentina, 1991
Lacan, J. El seminario, Libro XVII El reverso del psicoanálisis, Paidos, Argentina, 2008
Braunstein, N. El inconsciente la técnica y el discurso capitalista, Siglo XXI, México, 2012.

sábado, 14 de noviembre de 2015

POSTHUMANISMO: UNA LECTURA EPISTÉMICA


Este texto tiene varios propósitos que se articulan entre sí y que tienen como finalidad proponer una reflexión sobre lo que se ha dado en llamar Posthumanismo. Sus ejes son:
1. Plantear el Posthumanismo desde una lectura que llamamos epistémica, siguiendo en este sentido desarrollos que tienen su fundamento en la obra de Michel Foucault, concretamente lo que se conoce como la arqueología.
2. Proponer al Posthumanismo como un agotamiento de la figura del hombre en su capacidad de originar y sostener una reflexión sobre nuestra contemporaneidad.
3. Proponer el Sujeto de inconciente ($), tal como este se deriva de la obra de Freud y Lacan, como eje epistémico del Posthumanismo.
4. Desarrollar las implicaciones de la problemática del Sujeto del Inconciente ($) como eje epistémico

Lo pueden leer completo en la revista Errancias:

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Seminario: Locuras histéricas






Algunas lecturas tradicionales en psicoanálisis plantean una lectura donde neurosis, psicosis y perversión aparecen claramente diferenciadas, siempre desde una lectura sintomática. Autores como Kernberg han postulado estructuras como los trastornos fronterizos, etc. Siempre se escapa, al pensamiento nosológico y sintomatológico un algo que resiste a ser pensado de este modo,
De ello, algunos autores como Claude Maleval han llegado a cuestionar el vínculo sintomático que organiza estas teorizaciones, proponiendo separar, psicosis (en tanto estructura) de locura, como categoría sintomática, permitiendo la posibilidad de pensar locuras al margen de la psicosis. Las locuras histéricas constituyen así un punto nodal de estas teorizaciones. ¿Podríamos pensar otro tipo de locuras, fóbicas, obsesivas, paranoides (como el episodio, mal llamado “psicótico”, del Hombre de los Lobos)?
Incluso, en continuidad con nuestro seminario anterior sobre La clínica del vacío, podríamos plantear una teorización que dé cuenta de los llamados pacientes monosintomáticos (anorexias-bulimias, melancolías, adicciones) sin dejar de lado problemáticas como la transexualidad que seguiremos de la lectura de Frignet. ¿En qué medida  estos campos clínicos podrían pensarse como locuras y dese hay ser escuchados e interrogados, abriendo nuevas posibilidades para una Clínica de la  Locura.

Temario:

a)      La psicosis como estructura y la forclusión del nombre del padre
b)      Locura y psicosis
a.       La histeria clásica (Pierre Janet)
b.      Las locuras colectivas y las posesiones diabólicas  (las poseídas de Loudlon)
c.       Locuras paranoides (El hombre de los lobos)
c)       Las locuras histéricas en Maleval
d)      Formas de la locura contemporánea
a.       Los abducidos, una locura extraterrestre como forma contemporánea de la histeria.
b.      El transexualismo como locura y el discurso que lo legitima.

Imparte:

Héctor Escobar S. Psicoanalista. Lic. en psicología por la UNAM; estudió la maestría en Teoría Psicoanalítica por el CIEP  (Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos); maestro en Filosofía por la UNAM y candidato a doctor en Filosofía por la misma UNAM. Ha sido profesor del departamento de filosofía de la Universidad Iberoamericana, de la licenciatura en psicología de la Universidad de Londres, de la maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia del Colegio de Saberes. Actualmente, miembro de Grupo Metonimia y maestro de la Maestría en Psicoanálisis y de la Especialidad en Psicoanálisis de Dimensión Psicoanalítica A.C. en donde además ha impartido numerosos diplomados sobre la obra de Freud y Lacan, es además profesor del doctorado en Psicoanálisis del Centro Universitario Emmanuel Kant. Autor del libro Sujeto y Psicoanálisis, Hacia una arqueología de los discursos psicológicos; coautor de Límites de la Subjetividad y de Schreber: los archivos de la locura; así como de numerosos artículos y conferencias sobre psicoanálisis y filosofía.

Dirigido a:

Interesados en la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, y áreas afines en el campo de las ciencias humanas. Por razones de espacio el cupo está limitado a 12 personas.

Duración:

Se impartirán un total de 15 sesiones los días sábados de 3.30 a 5.30 pm. Del  17 de octubre al 5 de diciembre de 2015 y del 9 de enero de 2016 al 20 de febrero de 2016.

Reconocimiento:

Se otorga constancia con valor curricular de 30 horas por Grupo Metonimia A.C.

Costos:

Por razones de espacio es necesaria una inscripción de 500 pesos antes del inicio del seminario más:
a) Un pago de 1500 pesos al inicio del mismo o
b) Dos pagos de 900 pesos uno al inicio del seminario y otro en junio de 2005
Deposito en la Cuenta 1127291515 De Bancomer BBVA a nombre de Héctor Escobar Sotomayor (CLABE 012180011272915150

Informes:

h.escobar.64@hotmail.com
Teléfono. 0445528553569

Bibliografía:

La bibliografía se proporciona en formato electrónico:
Maleval, J.C. Locuras histéricas y psicosis disociativas, Paidos.
Lacan, J. Seminario III, La psicosis, Paidos
Brunswick A.M, Complemento a la historia del hombre de los lobos. Nueva Visión
Sechehaye, M. La realización simbólica y diario de una esquizofrénica, FCE.
Certeau, Michel de, La posesión de Loudlun, Universidad iberoamericana
Frignet, H. El transexualismo. Nueva Vision
Sagan, C. El mundo y sus demonios, Ediciones B.


sábado, 4 de abril de 2015

Seminario: Clínica del Vacío






Analizar la construcción de la clínica psicoanalítica requiere detenernos en la construcción e invención del pensamiento que la conforma. Podríamos plantear que en Freud se encuentran al menos tres clínicas. Primero, una clínica del síntoma, que definiría los primeros años, en la cual la función de la intervención analítica se define por la eliminación de los síntomas. En segundo lugar, una clínica de la transferencia -a la que ya hemos dedicado un seminario de esta serie- cuyo eje es el trabajo en la relación fantasmática analista-paciente y cuyo eje es la historia (Geschichte). Un tercer momento tomaría como punto de origen la introducción de la pulsión de muerte (Todstriebe) y encontraría en Lacan y en su desarrollo teórico del concepto goce su fundamento, una clínica del goce; temática que hemos trabajado en nuestros dos últimos seminarios. El goce como aquello que escapa a ser simbolizado o imaginarizado y que opera desde esa extimidad que nos constituye, nos permitió abordar la problemática del sinthome como sostenimiento ante el desborde.
A partir del trabajo de Massimo Recalcati y otros autores contemporáneos plantearemos en este seminario la posibilidad de una clínica del vacío, que distingue de la clínica del deseo o de la falta, prototipos de la intervención en la neurosis. En tanto la clínica del deseo/falta  se estructura en una dialéctica que toma por eje la relación con el Otro; la clínica del vacío apunta a eso que se constituye no en el eje del Otro, sino que disocia deseo/falta para aparecer coagulado en un vacío irreductible a ser nombrado.
Ahí encontraremos nos propone Recalcati, un eje teórico para la comprensión de problemáticas tales como La melancolía, la anorexia, las adicciones e incluso pensar formas clínicas de la psicosis.

Temario:

a)      Los momentos de la clínica psicoanalítica
a.       Clínica del síntoma
b.      Clínica de la transferencia
c.       Clínica del goce
b)      El Goce y su teorización en Lacan
c)       El vacio y la angustia
d)      Las formas clínicas del vacío
a.       Anorexia
b.      Melancolía
c.       Adicción
d.      Vacío y psicosis

Imparte:

Héctor Escobar S. Psicoanalista. Lic. en psicología por la UNAM; estudió la maestría en Teoría Psicoanalítica por el CIEP  (Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos); maestro en Filosofía por la UNAM y candidato a doctor en Filosofía por la misma UNAM. Ha sido profesor del departamento de filosofía de la Universidad Iberoamericana, de la licenciatura en psicología de la Universidad de Londres, de la maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia del Colegio de Saberes. Actualmente, miembro de Grupo Metonimia y maestro de la Maestría en Psicoanálisis y de la Especialidad en Psicoanálisis de Dimensión Psicoanalítica A.C. en donde además ha impartido numerosos diplomados sobre la obra de Freud y Lacan, es además profesor del doctorado en Psicoanálisis del Centro Universitario Emmanuel Kant. Autor del libro Sujeto y Psicoanálisis, Hacia una arqueología de los discursos psicológicos; coautor de Límites de la Subjetividad y de Schreber: los archivos de la locura; así como de numerosos artículos y conferencias sobre psicoanálisis y filosofía.

Dirigido a:

Interesados en la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, y áreas afines en el campo de las ciencias humanas. Por razones de espacio el cupo está limitado a 12 personas.

Duración:

Se impartirán un total de 15 sesiones los días sábados de 3.30 a 5.30 pm. Del 9 de mayo al 15 de agosto de 2015

Reconocimiento:

Se otorga constancia con valor curricular de 30 horas por Grupo Metonimia A.C.

Costos:

Por razones de espacio es necesaria una inscripción de 500 pesos antes del inicio del seminario más:
a) Un pago de 1500 pesos al inicio del mismo o
b) Dos pagos de 900 pesos uno al inicio del seminario y otro en junio de 2005
Deposito en la Cuenta 1127291515 De Bancomer BBVA a nombre de Héctor Escobar Sotomayor (CLABE 012180011272915150

Informes:

h.escobar.64@hotmail.com
Teléfono. 0445528553569

Bibliografía:

La bibliografía se proporciona en formato electrónico:
Braunstein N. El Goce , Siglo XXI, México
Freud, Sigmund.
Duelo y Melancolía, Obras completas,  Vol XIV. Amorrortu, Argentina
El problema económico del masoquismo, Obras completas, Vol XIX. Amorrortu, Argentina
Inhibición, síntoma y angustia, Obras completas, Vol XX. Amorrortu, Argentina
Le Poulichet, S. Psychanalyse de l’informe –Dépersonnalisations, addictions, traumatismes, Champs Essais, France, 2003.
Saettele, H. Palabra y silencio en psicoanálisis, UAM, México 2005

Recalcati, M. Clínica del vacío, Síntesis, Madrid, 2008

lunes, 19 de enero de 2015

La tuya en vinagre...


El papa Bergoglio, que en lo general me caía bastante bien; lejos de la soberbia de Ratzinger y del insoportable papa Wojtila, comentó hace unos días que los caricaturistas de Charliel Hebdo se habían pasado, y que por ejemplo, si alguien insultaba a su madre, no debería extrañarse si como respuesta, recibía un puñetazo.
Podríamos argumentar que el precepto de poner la otra mejilla, se le ha olvidado al muy cristiano señor Bergoglio, pero va más allá de eso. ¿Es un puñetazo una respuesta a un insulto? ¿Si me mientan la madre me agarro a puñetazos con el primero que se me atraviesa? Y digo, ¿si traigo un cuchillo por qué no encajárselo para que vaya a mentar madres al otro mundo, o por qué no sorrajarle un par de balazos? En fin bien ganado se lo tiene.
“Me miró feo” puede argumentar el torvo matón de barrio, y “lo maté por un enfríame unas chelas”. Pues bien, según el Santo Padre, eso es factible, no que lo aplauda –faltaba más- pero es posible.
Una vez una página WEB de un periódico ponía la noticia de que se habían visto dos soles en algún lugar, y el imbécil del autor de la nota comentaba que “a lo mejor había nacido una nueva estrella” –escribir en un periódico no da materia gris. Comenté en dicha página que había que ser muy imbécil para suponer que se tratara de algo así. Y todos los imbéciles se sintieron ofendidos, es decir yo usé la palabra “imbécil” y como se dice en México, “se pusieron el saco”… y los pantalones y los calzones de imbéciles. Así son los imbéciles, se sienten aludidos inmediatamente, uno dice “pendejo” y contestan “presente”. Pues bien los imbéciles abundan y no solo en las religiones aunque el porcentaje de ellos sea notoriamente mayor ahí; y claro todo los ofende, todo lo que no quepa en sus imbéciles mentes (“mentes”es un decir); y como se sienten ofendidos por cualquier cosa; por cómo se viste uno, por cómo habla uno, por lo que uno lee o no lee, por lo que uno opina o cree, pues se sienten con el sagrado derecho, como dice el Papa de sorrajarle un puñetazo, porque se sintieron ofendidos, cuando lo verdaderamente ofensivo es su imbecilidad.
Si yo adoro a Maradona me voy a sentir ofendido porque el número 10 sea usado por blasfemos, o porque la gente se viste con ropas de distinta tela (Levítico), o porque las mujeres obscenas enseñan su rostro e incitan al pecado a los sacrosantos varones puñeteros que esperan 70 vírgenes el más allá, mientras santurronamente se cogen un chivo entre cuatro. En fin, se metieron con la religión y eso merece un puñetazo, al menos.
“Se lo merecían”, dicen algunos, como el Papa, “se metieron con su religión”. ¿           Que podían hacer? Muy fácil, no leer la revista ni comprarla, como yo mando a la mierda a los testigos de Jehová que tocan a la puerta. “No me gustan las drogas” no las consumas. “No me gusta la pornografía” no la compres ni bajes, pero no impidas que otros lo hagan. Si algo no te gusta tienes el derecho de responder con la misma moneda, la burla la ironía. “La tuya en vinagre” contestábamos de niños cuando alguien nos la mentaba, “y me la cojo en el aire” agregaban los más léperos. Parece que el papá nunca dijo algo semejante y ante la mentada respondía con el puñetazo.

Ningún dios, sea Alá, Jehová, Huitxilopochtli o Ctulhu  vale ni siquiera un puñetazo, mucho menos una vida humana.