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lunes, 21 de noviembre de 2016

Seminario Psicoanálisis. ¿Fin, término o Límite?

Entre 1967 y 1968 Lacan dedica su enseñanza a lo que llamará el acto psicoanalítico. Ahí plantea la dimensión de acto de un movimiento particular que consiste en el pasaje del lugar del analizante al lugar del analista. Se trata de un fin, de un término o de un límite, sin que estas opciones sean necesariamente excluyentes. Cuando más necesario interrogar a Freud, no para encontrar respuesta sino para encontrar interrogaciones. Caer en el fantasma que acosara a Ferenczi de ser analizado totalmente y su desmonoramiento. Pensar este pasaje como el fin de la neurosis ¿Para llegar a qué? ¿Es  válida la fórmula que se repite como mantra “atravesar el fantasma fundamental? ¿Qué propone Lacan en 1967 y qué de ello queda en 1974? ¿Qué queda ahora a más de 40 años? Intentaremos acercarnos a estas preguntas, más que nunca necesarias abordando el concepto desde el sentido poco trabajado de la metáfora freudiana sobre el límite del análisis en una perspectiva espacial antes que temporal para desde ahí cuestionar las formas que ello ha devenido en las instituciones psicoanalíticas.

Presentamos el video de la primera sesión del seminario. Esperando sea de su interés. 


lunes, 7 de noviembre de 2016

Las dos victorias de Trump



Una es segura la otra posible.

La segura. Como señalé hace unas semanas hay una victoria segura y es la de la irracionalidad.

Trump ha ganado en polarizar al electorado estadounidense con un discurso de la irracionalidad, con la propaganda Goebbeleiana. Un discurso machacón y repetitivo en el que el mundo real no importa. Dice lo que hará por absurdo que sea, (deportaciones masivas, muro, impedimento de ingreso a musulmanes, etc.) aunque no dice cómo (la idea de que México pague es ridícula, aunque podría decretar embargo de remesas y desencadenar una guerra comercial). Sin embargo, el “cómo” no está en el pensamiento de muchos electores, por eso por absurdas e inviables que sean sus propuestas, esta inviabilidad no afecta su voto. Make América great! Es solo una frase demagógica sin que se explique cómo pero eso no parece importar.

El despertar del racismo, la xenofobia ya ha ocurrido en una cultura en la cual se quemaban negros hace menos de 50 años y en algunos de cuyos estados había un apartheid real.

Aunque no gane las elecciones venideras Trump ya ha incubado el huevo de la serpiente, tarde o temprano esa misma clase media blanca y sin educación acabará llegando al poder y buscará imponer su demagogia no importa el modo.

Veremos en años sucesivos, quizá no en las políticas gubernamentales, pero sí en el ánimo popular el surgimiento de ese racismo y xenofobia que tarde o temprano acabará llegando al poder.

Desgraciadamente hay muy poco qué hacer al respecto en la medida en que las soluciones ofrecidas por los políticos profesionales están mucho más apegadas a un análisis racional de las condiciones reales del mundo. No se puede ofrecer un crecimiento mágico del empleo en la medida en que las condiciones reales de la economía no lo permiten, y esto no se resuelve expulsando a trabajadores inmigrantes. No se puede volver a generar un estado de prosperidad al margen de las condiciones de globalización económica del presente; pero el votante de Trump no piensa en esto ni entra en sus cálculos, como no lo pensaban los alemanes de los 30’s que encumbraron a Hitler al poder.

Esos mismos votantes serán en su momento los más afectados por las absurdas políticas de Trump, pero eso no importa, el discurso ya creó un enemigo imaginario al que siempre se puede recurrir para explicar cualquier fracaso.

De este modo y aunque Trump pierda la elección del 8 de noviembre próximo ha ganado y seguramente ganará una elección posterior ya que su ofrecimiento y demagogia política seguirán incólumes mientras que el de su rival Hillary Clinton, habrá chocado con las condiciones de la realidad, y francamente no existe ninguna condición real a partir de la cual Clinton pueda promover y crear transformaciones enormemente substanciales en las condiciones de vida de esa masa que es el votante que a partir de ahora en adelante votará por Trump o algún otro político profesional que retome sus banderas en un futuro cercano.

La segunda victoria de Trump no es probable pero sí posible y es la victoria real en las urnas del magnate y su proyecto. Escribo esto el 2 de noviembre, una semana antes de la elección y hemos visto que el voto popular se estrecha e incluso, aunque se trata de un llamado “empate técnico” (es decir que el margen de error de la encuesta es mayor a la diferencia en el voto que predice) en algunas de estas encuestas Trump aparece décimas o incluso un punto por encima de Clinton. Qué quiere decir esto. Que casi la mitad de los estadounidenses creen -o prefieren creer- y por ende apoyan a Trump. Esa mitad, si no le da el triunfo a Trump en esta elección, seguramente lo hará en la próxima. En Estados Unidos el voto no es directo como en México, y por ello no basta tener la mayoría de los sufragios, por ejemplo Al Gore ganó el voto popular a Bush, pero los votos electorales le dieron el triunfo a este último. Quien gana el estado gana todos los votos, aunque en la suma total de votos ciudadanos el otro candidato tenga más. En este plano la ventaja de Clinton es amplia cerca de 30 votos electorales más de los 270 necesarios para ganar. Sin embargo, creo que no se puede descartar un fenómeno del que hemos sido testigo en ejercicios recientes como la salida del Reino Unido de la comunidad europea (el Brexit), la derrota electoral de los acuerdos de paz en Colombia, o las siempre horrorosamente fallidas encuestas electorales de México.

Generalmente ante las personas que no responden a la encuesta, los encuestadores suelen dividir el porcentaje de acuerdo a las proporciones de los candidatos, borrando de este modo el voto oculto (se supone que en general los que no dicen, se distribuirán proporcionalmente entre los candidatos) Así si uno que vota por Trump no lo dice, seguro habrá uno que vota por Clinton y no lo dirá en este hipotético 50/50.

Me parece que este proceder es erróneo pues aquí aplica una cierta corrección política. Muchos votantes de Trump reconocen que es en cierto modo vergonzante señalar que votarán por él; muchos se percatan de lo políticamente incorrecto que es el discurso misógino, xenófobo y abiertamente racista de Trump, y prefieren no reconocerlo aunque una vez frente a la boleta voten por Trump. En cambio, el voto por Clinton no tiene ese porcentaje oculto, es decir la mayoría de los que efectivamente voten por Clinton no lo ocultan, al no haber elementos políticamente incorrectos en su discurso. Este tipo de voto pesó enormemente en el Brexit y en Colombia y también en México por ejemplo en la votación por el Bronco. Por ello creo que Trump tiene un buen porcentaje de voto oculto, mucho mayor que el de Clinton y que es voto oculto podría incluso dar vuelta a las encuestas que ven ventaja para esta última.

En este sentido son las dos victorias de Trump una que tiene de antemano, la de posicionarse en el despertar de este racismo ramplón de la derecha estadounidense en donde gana porque no tiene nada que perder y lo que obtenga (en este caso un cuarenta y tanto por ciento de los votos) nunca es poca cosa. Y la otra victoria la posible, aunque espero no probable, de una victoria efectiva en los votos electorales.








miércoles, 26 de octubre de 2016

Seminario. Psicoanálisis. Fin, Término o Límite



Entre 1967 y 1968 Lacan dedica su enseñanza a lo que llamará el acto psicoanalítico. Ahí plantea la dimensión de acto de un movimiento particular que consiste en el pasaje del lugar del analizante al lugar del analista. Se trata de un fin, de un término o de un límite, sin que estas opciones sean necesariamente excluyentes. Cuando más necesario interrogar a Freud, no para encontrar respuesta sino para encontrar interrogaciones. Caer en el fantasma que acosara a Ferenczi de ser analizado totalmente y su desmonoramiento. Pensar este pasaje como el fin de la neurosis ¿Para llegar a qué? ¿Es  válida la fórmula que se repite como mantra “atravesar el fantasma fundamental? ¿Qué propone Lacan en 1967 y qué de ello queda en 1974? ¿Qué queda ahora a más de 40 años? Intentaremos acercarnos a estas preguntas, más que nunca necesarias abordando el concepto desde el sentido poco trabajado de la metáfora freudiana sobre el límite del análisis en una perspectiva espacial antes que temporal para desde ahí cuestionar las formas que ello ha devenido en las instituciones psicoanalíticas.

Temario:

a)       La formación del analista en Freud
b)      El término del análisis, temporalidad o espacialidad en Freud
c)       El término de análisis como acto en Lacan
d)      Los fantasmas del término y el fin
e)       El pase y sus consecuencias.


Imparte:

Héctor Escobar S. Psicoanalista. Lic. en psicología por la UNAM; estudió la maestría en Teoría Psicoanalítica por el CIEP (Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos); maestro en Filosofía por la UNAM y candidato a doctor en Filosofía por la misma UNAM. Ha sido profesor del departamento de filosofía de la Universidad Iberoamericana, de la licenciatura en psicología de la Universidad de Londres, de la maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia del Colegio de Saberes. Actualmente, miembro de Grupo Metonimia y maestro de la Maestría en Psicoanálisis y de la Especialidad en Psicoanálisis de Dimensión Psicoanalítica A.C. en donde además ha impartido numerosos diplomados sobre la obra de Freud y Lacan, es además profesor del doctorado en Psicoanálisis del Centro Universitario Emmanuel Kant. Autor del libro Sujeto y Psicoanálisis, Hacia una arqueología de los discursos psicológicos; coautor de Límites de la Subjetividad y de Schreber: los archivos de la locura; así como de numerosos artículos y conferencias sobre psicoanálisis y filosofía.

Dirigido a:

Interesados en la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, y áreas afines en el campo de las ciencias humanas. Por razones de espacio el cupo está limitado a 12 personas.

Duración:

Se impartirán un total de 6 sesiones los días sábados de 4.30 a 6.30 pm.  3 sesiones del 19 de noviembre  al 3 de diciembre de 2016  y  3 sesiones del 14 al 28 de enero de 2017.

Reconocimiento:
Se otorga constancia con valor curricular de 12 horas por Grupo Metonimia A.C.

Costos:
Un solo pago de 1000 al inicio del curso
b) Dos pagos de 600 pesos uno al inicio del seminario y otro a principios de enero de 2017

Deposito en la Cuenta 1127291515 De Bancomer BBVA a nombre de Héctor Escobar Sotomayor
(CLABE 012180011272915150)


Sede:
Serafín Olarte 12, edificio A, depto.. 302. Col. Independencia, México DF.


Informes:

h.escobar.64@hotmail.com

Teléfono. 0445528553569


Bibliografía:

La bibliografía se proporciona en formato electrónico:

Freud, S. Carta 69 a 71 en Obras Completas Vol. I. Amorrortu, Argentina 1991.
Freud, S. Análisis terminable e interminable, Obras completas Vol XXIII, Amorrortu, Argentina, 1991.
Lacan, J. Seminario XV. El acto psicoanalítico.
Lacan, J. Proposición del 9 de octubre de 1967
Perrier. F. Viajes fantásticos por translacania, Gedisa, Argenmtina, 1986.
Safouan, M. Lacaniana II, Paidos, Argentina, 2008.


lunes, 10 de octubre de 2016

Entre morir y no morir...






“Entre morir y no morir…”

“Me decidí por la guitarra”, así dice el verso de Neruda que viene hoy al caso respecto de dos noticias que en la última semana llamaron mi atención.
La primera de ellas, la muerte del escritor y ex líder del 68, Luis González de Alba pensador iconoclasta y crítico de quien disfrutaba enormemente sus textos. Muerte decidida y planeada por él mismo en la fecha de la conmemoración, el dos de octubre, cuando decidió quitarse la vida por medio de un tiro al corazón.
La segunda, el caso de Norma Bauerschmidt, anciana nonagenaria estadounidense, que al enterarse a los 91 años que tenía un cáncer de útero para el que se le ofreció una quimioterapia y una operación; prefirió dedicar los últimos días de su vida a viajar por los Estados Unidos en compañía de su hijo, su nuera y su perro.
En estas estas dos historias, y muchas más, nos enfrentamos a la pregunta por el derecho del ser humano respecto de su vida. Debate difícil sin duda y al cual no es posible responder con absolutos. Las religiones -en tanto moralidades- lo consideran inadmisible. La vida es algo dado al hombre y de lo cual no puede disponer. Pero fuera del ámbito religioso en que se ejerce la ciudadanía y la vida humana, el ámbito de la laicidad. Nos permite enfrentar esta pregunta para la cual sin embargo no puede haber respuesta unívoca.
Pensar la vida como un valor absoluto es una postura religiosa. Sin embargo, el hombre en su propia reflexión puede considerar que su vida no sea una vida que valga la pena prolongar cuando el sufrimiento o las razones para vivir ya no se encuentren presente.
Sostener una oposición entre el bien y el mal en cuanto absolutos es una falacia. Lo que la reflexión ética nos muestra es que generalmente este tipo de decisiones no se dan entre EL BIEN, así con mayúsculas, y EL MAL, así también con mayúsculas, si no entre dos males. Cuando morir es obviamente malo, pero continuar vivo puede ser más malo aún.
En este punto lo que vemos en las decisiones de estas dos personas es esa disyuntiva. González de Alba aquejado de un trastorno genético que poco a poco se iba agravando y que le impedía paulatinamente vivir a su modo, y la anciana Mrs. Bauershmidt quien ante la disyuntiva de una vida ya en su ocaso, atrapada en dolorosas terapias que habrían a lo sumo añadido uno o dos años de dolor y sufrimiento –una vida que no quería para sí- decide irse de viaje. Ultimo acto de libertad posible. Elegir la propia muerte en compañía de quienes amaba.
Sin embargo esto no puede proponerse a todo mundo pues la misma libertad que pretendemos para nosotros debemos otorgarla a los demás. La libertad de elegir la propia muerte dado el caso, o de elegir esa misma prolongación artificial y dolorosa si así fuera.  Si algo yo pediría a la vida misma es que se me dé la oportunidad como a Luis González de Alba o a la Sra. Bauerschmidt de poder hacer esa elección.

“Entre morir y no morir me decidí por la guitarra”.

Aquí el vínculo a la página del viaje de Norma: https://www.facebook.com/DrivingMissNorma/

martes, 20 de septiembre de 2016

Los iguales y los diferentes

 Los iguales y los diferentes





 A raíz de las recientes propuestas del ejecutivo respecto del derecho al matrimonio igualitario se han levantado grandes protestas de grupos cercanos a las iglesias católicas y evangélicas que consideran de algún modo vulnerado sus derechos y en función de esto argumentan que tal derecho (al matrimonio) solo debe aplicar para parejas heterosexuales (hombre-mujer) en función de lo que llaman “la familia natural.

Podría argumentar que no existe algo así como la “familia natural” puesto que la familia es una institución social, y en la naturaleza, los animales se organizan en función de manadas, cardúmenes, bandadas o distintas formas grupales en las cuales el comportamiento sexual adopta múltiples formas, muchas de las cuales implican distintas y múltiples parejas de uno y u otro sexo.

Las familias humanas adquieren también formas culturales diversas que ha testimoniado la antropología y la historia como el matrimonio sagrado entre hermano y hermana en los faraones egipcios o los incas; o la familia punalúa donde un grupo de hombres toma por esposas aun grupo de mujeres y los hijos procreados –sí, todos contra todos- consideran padre y madre a cualquiera de estos hombres y mujeres.

La Biblia tan citada por estos grupos, tampoco olvida mencionar múltiples formas de uniones, como un hombre con muchas mujeres (poliandria) en los casos de los reyes David y Salomón; homosexualidad varonil en el mismo David; el levirato donde el cuñado sucede como esposo de la viuda al hermano muerto; por no mencionar la unión entre hijas y padre para preservar la descendencia de este último (las hijas de Lot que tienen sexo con su padre luego de emborracharlo).  Huelga decir pues que “familia natural” es algo que solo existe en las fantasías moralistas de sus propagadores.

Uno de los principios fundantes de las sociedades occidentales modernas es el que refiere a la igualdad entre los seres humanos. Nacida de la ilustración y en contra de la aristocracia que señalaba como punto fundamental una inherente desigualdad humana (aristócratas por derecho divino en oposición a plebeyos), el principio de la igualdad fundada en la razón hace universal la condición humana por encima de cualquier diferencia (sexo, raza, color ideología, religión, etc.)  Cierto es que esta igualdad está todavía (200 años después) en proceso de construcción y aún persisten en la práctica diferencias terribles, pero como principio a muchos occidentales en general nos parecen incuestionables, pese a la existencia aún de la discriminación sexual, étnica, religiosa, ideológica o económica.

No ocurre lo mismo en otras sociedades como el mundo islámico o pueblos indígenas donde el principio que rige es el de una esencial diferencia, por ejemplo entre hombres y mujeres que son considerados en teoría y de facto, como individuos esencialmente distintos y por tantos avocados a funciones sociales diametralmente diferentes. En México no son raros los casos de comunidades indígenas que expulsan a quienes no comparten su religión o afiliación política o el caso de muchas mujeres que aun siendo electas políticamente a cargos de elección popular han sido defenestradas de sus cargos por las comunidades mismas o partes de ellas.
Si siguiera en esta elaboración podría seguir señalando ad infinitum multitud de  ejemplos pero no es la intención de este texto.

John Stuart Mill en su clásico trabajo sobre la libertad describe la sociedad de su tiempo (primera mitad del siglo XIX) como una sociedad en la que paulatinamente el concepto de igualdad de los ciudadanos se irá imponiendo para incluir en tal, cada vez más, a mayor cantidad de personas, mujeres, negros, etc. Y en donde la gran  dificultad consistirá en el problema de definir las libertades del individuo contra las coerciones del estado moderno, de ahí derivará su principio de la autonomía. “La única limitación que el estado puede poner a la libertad del individuo consiste en evitar que cause daño a otros”.

A partir de aquí queda evidente lo absurdo de estas marchas “por la familia” pues lo que están pidiendo no es un derecho (que se les conceda algo) sino que se les quite un derecho a otros (que no se permita casarse ante la ley) NO ante la religión- a quienes quieran hacerlo independientemente de su sexo.

Por supuesto que las religiones tienen el derecho a considerar matrimonio lo que ellas quieran y quienes les hagan caso también están en todo su derecho; pero el matrimonio igualitario no es un acto religioso sino un acto civil y por ende laico. Nadie obligará a monseñor Norberto a casar a una pareja de hombres.

Diego Fernández de Cevallos, conocido político mexicano conservador, comentó hace unos días en el noticiero de Carlos Puig en grupo Milenio que se oponía al matrimonio entre personas del mismo sexo pues consideraba que a quienes se definían como diferentes se les debía preservar en esa diferencia a partir de la cual se definían. Hoy 19 de septiembre desarrolla esta argumentación en un texto publicado en el periódico Milenio con el título de “matrimonio igualitario” todo entre comillas.

En este texto señala algunas cosas como que el conflicto se da entre elementos como la no discriminación y lo que llama “valores tradicionales” que para él son evidentemente los valores del catolicismo, etc. Luego argumenta que “estudios revelan que la mayor parte de los mexicanos nos oponemos a que se llame MATRMONIO a la unión entre parejas homosexuales” y también a la adopción de niños por parte de tales parejas. Obviamente jamás indica ninguna fuente de tales supuestos estudios. Pero el argumento carece de peso, pues históricamente hemos visto oposiciones de grupos conservadores (por eso se llaman conservadores) a los derechos de otros, por ejemplo a la no discriminación racial, a los derechos de las mujeres, en contra de la educación sexual, de la libertad religiosa, etc. Al parecer el jefe Diego se suma a estos grupos.

Líneas después, luego de un llamado al diálogo –siempre respetuoso eso sí- arguye. “Que nadie niegue derechos, que nadie destruya instituciones”. Oposición falsa por dicotómica pues supone que aceptar derechos promueve destruir instituciones. El matrimonio igualitario no se opone en modo alguno al matrimonio hombre-mujer, sino que busca extender sus beneficios legales (herencia, seguridad social, adopción a personas del mismo sexo). La dicotomía propuesta por el jefe Diego solo existe en su imaginación o en su mala voluntad, ya que en modo alguno señala –tonto no es- el porqué de tal oposición, eje de su argumento.

Luego de señalar que la Suprema corte no legisla sino que interpreta, y que en su interpretación puede ser falible, cosa con la que coincidimos, no señala el porqué de esta aclaración pues queda implícito. Para el jefe Diego, la corte se equivocó –fue falible- al interpretar de esta manera el derecho al matrimonio igualitario. Es decir, al poner por encima los Derechos Humanos ante que las tradiciones que él y otros defienden.

Concluye con un párrafo asombroso en sus contradicciones y absurdos donde señala. “La lucha contra la discriminación debe ganarse. La que busque destruir el concepto cultural y tradicional del matrimonio debe perderse” Queda claro que para él antes que los derechos están las tradiciones; como antes fueron tradicionales la segregación racial, la intolerancia religiosa y la discriminación. Pero se opone a la discriminación. Supongo que para él no hay un absurdo aquí pues la discriminación solo debe combatirse en la teoría y nunca en el mundo real de la praxis.

Culmina su galimatías diciendo “Si ambos nos asumimos diferentes que la ley nos reconozca diferentes pero con igualdad de derechos” La ley no actúa en función de personas específicas (ese es un privilegio) sino en función de principios generales. Los derechos humanos son principios generales de la igualdad entre las personas independientemente de su sexo, raza, religión, ideología, etc. Mismos a quienes el jefe Diego quiere tratar como diferentes… Si seguimos este principio, pronto habrá leyes que explícitamente separen a partir de estas diferencias. Se vivió en algunos países y se llamó Apartheid.

Por lo visto, para el jefe Diego todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros como diría el clásico.








Trump y la razón ilustrada.

 

Pienso y sostengo que Trump no es un personaje al que se deba despreciar o tachar de estúpido. No lo es. Por el contrario, su discurso sigue toda la lógica de la propaganda goebeliana. Una mentira repetida mil veces se vuelve verdad; crear un enemigo único; vulgarización de la propaganda, dirigiéndola al menos inteligente, a mayor masa menos nivel; limitar la propaganda a un número reducido de ideas y repetirlas machaconamente; apelar a un sustrato preexistente (el racismo estadounidense), etc. Todos estos y otros elementos de la teoría de la propaganda están siempre presentes en el discurso de Trump.

Oigo y leo muchos analistas que argumentan que la “estupidez y desatinos” del candidato lo van a llevar al fracaso. Se equivocan, lo cual no quiere decir que yo crea que Trump ganará las elecciones de noviembre.

¿Por qué se equivocan? Porque todos estos análisis (o la mayoría de ellos) parte de un supuesto racional. Hay una élite intelectual que piensa que nadie puede –seriamente- creerse los argumentos de Trump porque son altamente irracionales. Lo son, por supuesto; pero los analistas no comprenden que en esa irracionalidad está su fuerza. Podría decir que contra Trump se esgrime un prejuicio ilustrado kantiano; este prejuicio consiste en suponer que los seres humanos actuamos y elegimos racionalmente, que si logramos ver de modo adecuado las condiciones reales y objetivas del mundo, y usar la razón como herramienta, tomaremos decisiones correctas. Es la ilusión de la razón como ama y soberana del mundo que buscaba Kant en la Fundamentación de la Metafísica de las costumbres o en textos como La paz Perpetua.

Trump no busca crear argumentos racionales, esos no le interesan en lo más mínimo. Lo que busca es mover esos elementos irracionales que laten en todos nosotros; el recurso a la pasión, a la víscera, al miedo cerval. Trump se presenta ante el público como un ungido que tiene la verdad; eso que Freud describiera tan bien en Psicología de las Masas y Análisis del Yo. Se presenta como un ideal del yo al que todos aspiran, rico, prepotente, mamón y despectivo del débil, casado con una mujer muy guapa, lo que los americanos llaman “trophy wife”.

En razón de la inexplicable invitación del gobierno de México a Trump, se puede observar claramente este prejuicio racional que he mencionado. La mayoría de los analistas planteaban como única opción “lógica” que Trump viniera a pedir disculpas y moderara su discurso con la finalidad de atraer hacia sí los votos latinos que le son mayoritariamente adversos o aquellos indecisos No cabía otra posibilidad.

El mismo presidente sigue convencido –contra toda evidencia- de que eso se logró, que de alguna manera hubo una moderación del discurso. Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario. Trump no vino a moderarse, mucho menos a retractarse, sino a polarizar aún más su discurso. Peña Nieto se prestó a la escenificación de un “performance” en el cual el ario le viene a decir en su cara al mestizo lo que va a hacer y cómo lo va a hacer “van a pagar por el muro, aunque no quieran”.

¿Qué busca con esto Trump? No lo que parece racional, un acercamiento a aquellos que ha atacado; si no exacerbar ese ataque y colocarlo en un escenario heroico. “Soy tan capaz que fui a decirle en su cara a ese presidente bananero lo que voy a hacer y lo haré”. El discurso busca despertar lo más cerril del electorado americano, jalar hacia la derecha y a este nacionalismo ramplón a los votantes indecisos.

Recientes encuestas le dan a Trump una ventaja, mínima pero ventaja al fin, en el voto directo. Sabemos que este voto no es tan importante en los Estados Unidos pues el voto no es directo sino indirecto. Quienes deciden las elecciones son los votantes de un colegio electoral, en ese contexto Hillary Clinton lleva una ventaja casi del doble de los votos de Trump, así que no habría que preocuparse.

La historia reciente nos ha enseñado claramente que los proyectos políticos más disparatados e irracionales pueden llegar al poder y además de ello democráticamente, dadas ciertas condiciones políticas y sociales; incluso en sociedades y culturas que consideramos altamente eficientes, democráticas, cultivadas, ilustradas  y racionales.

El prejuicio ilustrado piensa que la razón acabará imponiéndose y puede que así sea; dudo que efectivamente Trump gane las elecciones -al menos estas de 2016- pero el huevo de la serpiente se está incubando.

El autor es psicoanalista, Licenciado en Psicología y Maestro en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó una Maestría en Teoría Psicoanalítica en el Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos. Fue profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Iberoamericana, es profesor de la Licenciatura en Psicología de la Universidad de Londres y profesor de la Maestría en Psicoanálisis de Dimensión psicoanalítica. A.C. Autor de diversos libros y textos sobre psicoanálisis y filosofía.





lunes, 2 de mayo de 2016

Seminario: Los Cuatro Discursos




Si el inconsciente está estructurado como un lenguaje, es imposible sin el Otro. Ese otrod el lenguaje desde donde todo sujeto se posiciona en el mundo. Como lazo, como vínculo del sujeto con el mundo esta posición en el discurso y desde el discurso sustenta toda posibilidad subjetiva.
Al teorizar los cuatro discursos, de la Histérica, del Amo, De la Universidad, y del Analista, Lacan muestra las formas necesarias de ese vínculo con el otro. Qué espera el sujeto que se dirige a otro, en las terapias, el saber y finalmente el psicoanálisis. Pide a un amo que le dé un saber, quiere ser oído, escuchado, comprendido, que se le dé una respuesta.
En este sentido el discurso del analista implica una posición eminentemente ética al no asumir ese lugar del saber y por eso el analista es necesariamente un lugar antes que una persona.

Temario:
a)          La función de lenguaje y del discurso en la obra de lacan
b)         La dimensión imaginaria del otro
c)          Los cuatro discursos
a.       El discurso de la Histérica
b.      El discurso del Amo
c.       El discurso de la Universidad
d.      El discurso del Analista
d)         El discurso del analista como posición en la transferencia
e)         Uno más. El Discurso capitalista

Imparte:
Héctor Escobar S. Psicoanalista. Lic. en psicología por la UNAM; estudió la maestría en Teoría Psicoanalítica por el CIEP  (Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos); maestro en Filosofía por la UNAM y candidato a doctor en Filosofía por la misma UNAM. Ha sido profesor del departamento de filosofía de la Universidad Iberoamericana, de la licenciatura en psicología de la Universidad de Londres, de la maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia del Colegio de Saberes. Actualmente, miembro de Grupo Metonimia y maestro de la Maestría en Psicoanálisis y de la Especialidad en Psicoanálisis de Dimensión Psicoanalítica A.C. en donde además ha impartido numerosos diplomados sobre la obra de Freud y Lacan, es además profesor del doctorado en Psicoanálisis del Centro Universitario Emmanuel Kant. Autor del libro Sujeto y Psicoanálisis, Hacia una arqueología de los discursos psicológicos; coautor de Límites de la Subjetividad y de Schreber: los archivos de la locura; así como de numerosos artículos y conferencias sobre psicoanálisis y filosofía.

Dirigido a:
Interesados en la psicología, el psicoanálisis, la filosofía, y áreas afines en el campo de las ciencias humanas. Por razones de espacio el cupo está limitado a 12 personas.

Duración:
Se impartirán un total de 6 sesiones los días sábados de 4.30 a 6.30 pm. Del  4 de junio al 9 de julio de 2016


Costos:
a) Un solo pago de 1000 al inicio del curso
b) Dos pagos de 600 pesos uno al inicio del seminario y otro a fines de junio de 2016
Deposito en la Cuenta 1127291515 De Bancomer BBVA a nombre de Héctor Escobar Sotomayor (CLABE 012180011272915150)

Informes:
h.escobar.64@hotmail.com
Teléfono. 0445528553569

Bibliografía:
La bibliografía se proporciona en formato electrónico:
Freud, S. El malestar en la cultura, en Obras completas Vol. XXI.  Amorrortu, Argentina, 1991
Lacan, J. El seminario, Libro XVII El reverso del psicoanálisis, Paidos, Argentina, 2008
Braunstein, N. El inconsciente la técnica y el discurso capitalista, Siglo XXI, México, 2012.