Hoy hace 40 años.

Un mes como este, hace cuarenta años, ocurrió un suceso que marcó mi vida, así como la de muchos hombres y mujeres y los que en ese entonces éramos niños. Puedo decir que fui relativamente afortunado pues no perdí a ninguno de mis seres queridos en esa época terrible de las dictaduras latinoamericanas y de la operación Cóndor. Mis padres no fueron detenidos ni torturados, gracias –supongo- a la suerte. Sin embargo, como muchos otros hubieron de emprender el camino del exilio tanto de su tierra como de su vida. En 1973 acababa de cumplir nueve años y mi vida no difería mucho de la de los niños de mi edad. Una escuela que detestaba y por la tarde jugar con los amigos. No faltaban tampoco las famosas colas para comprar aceite, azúcar, tallarines o lo que hubiera, misión en que yo y mi hermana solíamos acompañar a nuestra madre. ¿Qué podíamos saber de política los niños de entonces? Todos nuestros miedos y temores provenían de los adultos. Iba a haber un golpe de estado...